UN JUEZ LISURIENTO

Cierto señor, dueño de una hacienda huanuqueña, haciendo uso de su influencia, se hizo nombrar Juez de la Provincia de Huánuco.

Cuentan que nuestro Juez no tenía nada en la cabeza porque Dios y la Divina Providencia desde pequeño le habían privado el entendimiento.  En el colegio lo conocían como “Cabeza hueca”. La informalidad era su forma de vida; sin embargo, el orgullo y la vanidad lo ensoberbecían. Para llamar la atención se paraba en las esquinas de las calles a donde llegaban sus amigos; circunstancia que aprovechaba para  pasearse orondo como el pavo real, a la vez que redondeaba sus palabras que hacían juego con sus bigotes poblados. Por su manera de ser cualquiera podría haber creído  que era un hombre lleno de entendimiento y sabiduría; pero era todo lo contrario. Para ejercer su nuevo cargo no conocía nada de leyes, peor de decretos y artículos.

Como hacendado, sabía hacer producir la tierra, ordenar, mandar y disponer a sus peones; pero como Juez no ataba ni desataba. Se había hecho nombrar para que con suma imparcialidad hiciera cumplir las leyes, velar por los derechos de los ciudadanos y sobre todo hacer justicia enfrentándose a los abogados habilidosos, a los tinterillos facinerosos y a tantos fanfarrones que se lucraban  y habían hecho de la “justicia” su forma de vida.

Sus amigos, al conocer su nuevo cargo, lejos de felicitarle y augurarle éxitos, iniciaron a mofarse, convirtiéndolo en el centro de la chacota y la burla. Para ridiculizarlo le decían:

¡Cholo, no sabes nada de leyes, sólo sirves para manejar peones!

¡Mejor es que vuelvas a tu hacienda!

¡El tinterillo Chuquiyauri de la Unión te va envolver en un dos por tres!

¡Vas a ser una vergüenza para el pueblo!

–¡Por tu dignidad, por tu familia, renuncia al cargo ahora mismo!

El flamante Juez, en un instante estuvo casi convencido de su fracaso, pero por amor propio tomó con calma todos estos improperios. Encerrado en su Despacho, en un mundo de papeles y contradicciones, hasta pensó que sus amigos tenían la razón.

Efectivamente, Chuquiyauri era un tinterillo muy leído y conocido en el pueblo por sus habilidades de envolver y enredar las quejas y los juicios. Casi nunca perdía y, si en algunas ocasiones la balanza iba en su contra, siempre encontraba un pretexto para parchar un artículo y convertirlo en su arma de defensa y no cesaba en su trabajo hasta liquidar al opositor, que generalmente eran abogados.

El Juez, teniendo en cuenta los sinnúmeros  de problemas que iba afrontar en su nuevo cargo, estuvo a punto de renunciar; pero en esos momentos difíciles  de decisiones y definiciones, una vez más primó su orgullo y juró hacerse respetar y aplastar al cualquiera que se pusiese en su camino y, como un volcán que erupciona, furioso, empuño sus manos y gritó:

–¡Pues ya verán! ¡Pues ya verán!… ¡Los aplastaré como a gusanos! ¡A ese Chuquiyauri lo pondré en su lugar para que nunca más abra la boca!

Y no pasó mucho tiempo en que Chuquiyauri le armó un gran expediente de acuerdo a la Ley tal, de fecha tal, artículo tal, en fin.

El Juez, sin ni siquiera leerlo, falló este caso en contra del patrocinado del tinterillo “Chuqui”, que así era su nombre de cariño.

El tinterillo, afectado y profundamente herido por la actitud del Juez, como león embravecido, sin titubear, respondió con una apelación kilométrica desvergonzada e insolente.

Nuestro Juez recibió el recurso en horas de la tarde y sin perder el tiempo empezó a leer y releer todas sus páginas. Al no hallar salida alguna, dobló el expediente y salió con dirección a su casa. Ya en la calle, sumido en un mundo de cavilaciones, sin responder ni el saludo de sus amigos, con el expediente mordido por el sobaco, caminó buscando una luz que le abriera el camino. Sin ni siquiera probar bocado alguno, ni menos conciliar con el sueño, código en mano, analizó el expediente línea por línea, y tampoco encontró un artículo que daba salida al conflicto.

Apenas  amaneció, muy temprano, sin desayunar se fue a su oficina. Sentado en su silla giratoria continuó meditando. No sabía qué hacer. Se sentía inútil. Comprobó que el cargo no era para él. Le martillaba en la cabeza  el dilema de continuar en el cargo o renunciar.

Después de largas horas de avances y retrocesos, de lucha interna, como un autómata se acercó a la máquina y recordó los consejos de sus amigos: “renuncia cholo”; pero por su orgullo, a pesar que el problema era tan grande, decidió aferrarse al cargo y prefirió no consultar a nadie. Cogió el papel y con toda su rabia contenida redactó la siguiente sentencia:

SENTENCIA Nº 0001

Huánuco, veinte de mayo del año …:

AUTOS Y VISTOS: Con el escrito que antecede presentado por el tinterillo Chuquiyauri (…);

CONSIDERANDO:

Primero y Único.- Que, el presente escrito ha sido redactado por un conocido tinterillo de m…, acostumbrado a enredar los juicios (…);

SE RESUELVE:

1º Declarar IMPROCEDENTE  la demanda y ordena su archivamiento.

NOTIFIQUESE  conforme a ley.-

Seguidamente, furioso, aún tragando la saliva amarga, se puso a redactar la siguiente Resolución

RESOLUCIÓN Nº 0002

Huánuco, veinte de mayo del año …:

AUTOS Y VISTOS: Con el escrito que antecede la sentencia (…);

CONSIDERANDO:

Que la justicia no es ciega, ni menos tonta  para  dejarse manipular por un tinterillo inescrupuloso de la calaña de  “Chuqui” (…)

Por lo que;

SE RESUELVE:

1º Conceder la APELACIÓN  y  ¡Mándese al carajo al recurrente!

2º ¡Elévese este juicio al Órgano Superior!

NOTIFIQUESE a las partes conforme a ley.-

El Órgano Superior, que no comprendía lo que estaba pasando, pero se imaginaba la rabia del Juez, luego de leer el dictamen emitió la siguiente resolución:

RESOLUCIÓN DE VISTA Nº 0088

Huánuco, diez de julio del año …:

VISTO: Resulta de autos: Que mediante escrito de fojas veinte al veinticinco (…);

CONSIDERANDO:

Que, como dice el Juez, es cierto que el recurso ha sido  redactado por el tinterillo Chuquiyauri del m…!

¡Que, cuál habrá  sido la jodienda  al Juez  que lo ha mandado al carajo!

Por lo que;

SE RESUELVE:

1º Declarar INFUNDADA  la demanda interpuesta por el tinterillo Chuquiyauri.

2º CONFIRMAR  y RATIFICAR todos los puntos de la Resolución Nº 0002 emitida por el Juez.

2º Declárese FUNDADA la brillante y lúcida decisión del Juez

NOTIFIQUESE a las partes conforme a ley.-

Después de tantísimos años, era la primera vez que Chuquiyauri, de una manera tan insólita, perdía catastróficamente un juicio, y sabía, que en adelante, cualquier defensa que asumiera, tendría igual resultado. Resignado, tuvo que colgar la pluma y las antiparras, y ni más asomó la nariz por la oficina del “Juez Lisuriento”

Del libro: Tradiciones huanuqueñas